Nuestra Patrona

Patrona de la Parroquia Santa Rosa de Lima

 

Santa Rosa de Lima (1586-1617), Patrona de las Américas, Perú, Filipinas e India, es la primera santa canonizada del Nuevo Mundo. Nació en Lima, Perú, el 20 de abril de 1586. Décima de trece hijos, fue bautizada como Isabel De Flores Y Del Oliva. Debido a que tenía unas preciosas mejillas de color rosa, todos la llamaban “Rosa”. En 1597 eligió Rosa como su nombre de confirmación. De niña, se destacó por su gran reverencia y su pronunciado amor por todo lo relacionado con Dios.

 

Aunque era de una belleza exquisita, se negó a casarse y, mientras ayudaba a mantener a su familia con labores de aguja y el cultivo de flores, practicaba la caridad heroica. A los veinte años se hizo terciaria dominica y continuó viviendo en la casa de sus padres. Rosa cuidaba con ternura a los enfermos, incluso a los que tenían heridas repugnantes, y a menudo obtenía curaciones milagrosas del Niño Jesús. En otras ocasiones, obraba milagros para alimentar a los miembros de su familia y se la conocía como "Madre de los pobres". Rosa rezaba, ayunaba y ofrecía sus sufrimientos continuamente por la conversión de los incas. En 1615, gracias a sus oraciones, el Santísimo Sacramento y el pueblo de Lima se salvaron de ser atacados por una flota de piratas holandeses.

 

Rosa era amiga y confidente de San Martín de Porres, que vivía en la misma ciudad. Martín, también dominico, fue para ella un gran apoyo y consuelo. Su amor por Jesús era tan grande que cuando hablaba de Él su rostro resplandecía. Sus experiencias místicas provocaron una consulta eclesiástica. Rosa, como muchos santos, tenía una relación especial con la naturaleza. También tenía un talento natural para el canto y compuso un cántico de alabanza a Dios. Cantó este cántico muchas veces durante los últimos tres años de su vida mientras atravesaba una enfermedad muy dolorosa. Cuenta la leyenda que al atardecer un pequeño pájaro se acercó a su ventana y la acompañó mientras cantaba los versos de su cántico-oración.

 

Aunque murió en 1617 a la temprana edad de 31 años, el amor de Rosa a Dios era tan intenso que fue reconocida como santa en vida. Poco después de su muerte se produjeron numerosos milagros y conversiones atribuidos a su intercesión. Fue canonizada por la Iglesia tan solo cincuenta y cuatro años después, en 1671. Santa Rosa de Lima ha cautivado la imaginación del mundo y es una de las santas más populares de la historia de la Iglesia. La festividad de Santa Rosa se celebra el 23 de agosto.